¿Y por qué cambia
tanto mi estado de ánimo?
Levantarte
pletórica, con ganas de saltar y de bailar. Subir el nivel de la música y que
aún así se te escuche más alto a ti. Ponerte un conjunto sencillísimo y
sentirte monísima. Simplemente porque estás cómoda y porque has pasado una
buena noche y te sientes bien. Contenta. Hacía tiempo que no lo estaba. Pero
esa sensación ha durado poco. Muy poco. A penas unas dos horas.
No se exactamente
que es lo que ha sido. Puede que verte. Sólo quizás. Pero si ha sido eso estoy
contenta. Contenta por poder decir con rotundidad: ya no te quiero. Te he
querido, si. Pero lo más importante es que ya has pasado al lugar donde siempre
debiste estar, apartado de mí. Aunque haya pasado buenos momentos contigo de
los que no me arrepiento ya no se volverán a repetir. Ese juego que pretendes
llevar no estoy dispuesta a seguirlo. Si estás enamorado de otra chica,
bastante por lo que puedo leer, no puedo entender como eres capaz de besarte
conmigo. En fin, ya está. Me hizo falta que pasara una última vez para darme
cuenta de lo que no quiero. Y estar completamente segura de que esta historia
ha acabado.
Y ahora, bueno,
ahora creo que vuelvo a estar otra vez contenta. Sí, y supongo que el motivo de
mi bajón haya sido verte, pero ya está. Todo acabado. Gracias.
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